Se declaraba autodidacta, habiendo renunciado a la enseñanza convencional al uso y basado su educación en la lectura (de cabo a rabo y varias veces) de todos los tomos de la Enciclopedia Británica. Además, aprendió francés y español por su cuenta, llegando a realizar traducciones de obras francófonas al más alto nivel y poemas en español. Casi nada. Además, se dice que nunca trabajó en nada aparte de la escritura, labor que abandonó cuando se cansó de ello en 1937, y que vivió con dos esposas. Todo un tipo.
La selección de relatos de Zothique, ambientada en un hipotético continente desaparecido en la noche de los tiempos, nos traslada a un tiempo poblado de nigromantes y amenazas innombrables. Su estilo crudo y a veces rondando el gore, con claras referencias a la necrofilia que levantaron ampollas en un amplio sector de los lectores, no dejan indiferente a casi nadie. Valdemar ha tenido a bien reeditar este libro que se encontraba descatalogado e inencontrable desde hace más de veinte años. Sin duda, merece la pena redescubrir el talento de este visionario autor, a la espera de que alguien se aventure a publicar el ciclo de Hiperbórea, que abunda en la temática de continentes desaparecidos y olvidados.

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