Hay novelas que, sin explicarse uno muy bien cómo ni por qué, reciben
montones de críticas elogiosas y triunfan en las listas de libros más
vendidos. En mi opinión, es el caso de "El nombre del viento", del
norteamericano Patrick Rothfuss. Resulta complicado destacar nada de un
enorme ladrillo de casi novecientas páginas, en el que una vez que
terminas de leerlo (al menos es una lectura fácil, eso sí) te das cuenta
de que realmente no ha pasado nada de nada. La historia la hemos leído
docenas de veces: un misterioso personaje, encargado de una taberna,
rememora su pasado cuando le entra la crisis de los cuarenta. Se sugiere
que ha sido un hombre muy importante y que ha realizado hazañas sin
par. Ha sido aprendiz de magia al más puro estilo de Harry Potter y
otros tantos que vinieron antes. Desde entonces, el lector siempre tiene
la sensación de que va a pasar algo de un momento a otro, que nunca
termina de llegar. No es que la novela no tenga sus momentos buenos, que
los tiene (en novecientas páginas, es de esperar), pero siguen
sobrándole unas seiscientas o más. Lo peor de todo es que en la reseña
interior todavía se sigue recurriendo al manido y sobreutilizado gancho
de "se le ha comparado con grandes escritores como J.R.R. Tolkien,
Ursula K. LeGuin y George R.R.R. Martin". Tal vez se podría comparar a
Rothfuss, siendo benévolos, con un George R.R.R. Martin resacoso y con
una fuerte gripe que trata de escribir la lista de la compra. La culpa
no la tiene el autor, que al fin y al cabo ha escrito su novela a su
manera, ésta ha tenido un éxito apabullante y luego sus editores se han
dedicado a hacernos creer que es un genio. Por otra parte, hay multitud
de lectores que aseguran haber disfrutado mucho con su lectura. tal vez
se trate de un buen libro para los que no estén habituados a la
literatura fantástica. Esto último también podría aplicarse a otros
bodrios como la saga de Eragon. Lo peor de todo es que hay una segunda
parte, todavía más descomunal que la primera, titulada "El temor del
hombre sabio". Mi consejo, para quien quiera leer una excelente saga de
fantasía, es que empiece con la obra de Javier Negrete, por ejemplo. Su
saga de Tramórea, que abre la novela "La espada de fuego", está a años
luz en cuanto a calidad y entretenimiento de este pestiño.
jueves, 30 de mayo de 2013
"El nombre del viento": la mediocridad convertida en best-seller
Hay novelas que, sin explicarse uno muy bien cómo ni por qué, reciben
montones de críticas elogiosas y triunfan en las listas de libros más
vendidos. En mi opinión, es el caso de "El nombre del viento", del
norteamericano Patrick Rothfuss. Resulta complicado destacar nada de un
enorme ladrillo de casi novecientas páginas, en el que una vez que
terminas de leerlo (al menos es una lectura fácil, eso sí) te das cuenta
de que realmente no ha pasado nada de nada. La historia la hemos leído
docenas de veces: un misterioso personaje, encargado de una taberna,
rememora su pasado cuando le entra la crisis de los cuarenta. Se sugiere
que ha sido un hombre muy importante y que ha realizado hazañas sin
par. Ha sido aprendiz de magia al más puro estilo de Harry Potter y
otros tantos que vinieron antes. Desde entonces, el lector siempre tiene
la sensación de que va a pasar algo de un momento a otro, que nunca
termina de llegar. No es que la novela no tenga sus momentos buenos, que
los tiene (en novecientas páginas, es de esperar), pero siguen
sobrándole unas seiscientas o más. Lo peor de todo es que en la reseña
interior todavía se sigue recurriendo al manido y sobreutilizado gancho
de "se le ha comparado con grandes escritores como J.R.R. Tolkien,
Ursula K. LeGuin y George R.R.R. Martin". Tal vez se podría comparar a
Rothfuss, siendo benévolos, con un George R.R.R. Martin resacoso y con
una fuerte gripe que trata de escribir la lista de la compra. La culpa
no la tiene el autor, que al fin y al cabo ha escrito su novela a su
manera, ésta ha tenido un éxito apabullante y luego sus editores se han
dedicado a hacernos creer que es un genio. Por otra parte, hay multitud
de lectores que aseguran haber disfrutado mucho con su lectura. tal vez
se trate de un buen libro para los que no estén habituados a la
literatura fantástica. Esto último también podría aplicarse a otros
bodrios como la saga de Eragon. Lo peor de todo es que hay una segunda
parte, todavía más descomunal que la primera, titulada "El temor del
hombre sabio". Mi consejo, para quien quiera leer una excelente saga de
fantasía, es que empiece con la obra de Javier Negrete, por ejemplo. Su
saga de Tramórea, que abre la novela "La espada de fuego", está a años
luz en cuanto a calidad y entretenimiento de este pestiño.
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